La primera señal para acudir a terapia es darte cuenta de que mereces sentirte mejor.
Y de esa forma regalarte ese espacio para fomentar tu sensación de bienestar.
– Paloma Rodríguez
Tuve que tocar fondo para sanar a las personas
Nada más lejos de la realidad. El carácter empático y comprensivo que muestro en terapia no proviene del rol propio del terapeuta ni de las habilidades aprendidas en miles de manuales. ANTES DE SER TERAPEUTA, FUI PACIENTE. Yo también pasé por mi propio proceso. Me tocó sanar, desprenderme de aquello que me hacía daño y rehacerme nuevamente.
Te cuento brevemente la historia que muchos de mis pacientes conocen ...
Como lema de vida, “todo pasa por algo”. Y así fue. El fondo lo toqué en mi último año de carrera. A mi puerta llamó la ansiedad. Hice intentos y sacrificios por mantenerla callada. De nada sirvió. Intenté ocultarla a las personas de mi entorno. Intento fallido. Me prometí que lidiaría con ella, creyéndome yo una súper heroína. Tampoco. Intenté no hacerle caso. Y los síntomas cada vez golpeaban más fuerte.
Hasta que topé con la jefa: mi madre, quien me impuso la urgencia de buscar ayuda, de hacer terapia. Mi primera respuesta fue: “mamá a mi un psicólogo no me va a quitar la ansiedad”. Casi me mata. Pero es verdad, así lo sentía. Sentí que lo aprendido en la carrera no era suficiente. Que el enfoque tradicional te enseña a “aprender a vivir con la ansiedad y a rellenar una pila de test para etiquetarte”. ME NIEGO.
Mi madre, casi más preocupada que yo, y por mediación de una amiga de un amigo (todo pasa por algo), me facilita el teléfono de una psicóloga que hace algo diferente. Me armo de valor, me pongo a prueba y… desde hace 7 años la ansiedad no existe.
Justo en ese momento, encontré mi camino. A mis manos llegó la herramienta perfecta. Ahora sí, inicia un camino incansable a manos de la BioReprogramación. “Yo también quiero quitarle a la gente todo lo que siente para que pueda ser feliz como yo soy ahora”, le repetía a mi madre tras finalizar la terapia.
Nada pasa por casualidad. Todo pasa por algo. Las cosas tienen su plan secreto aunque en el momento no lo entendamos.
Y así se unieron las piezas del puzle ...
Una vez graduada en psicología, cogí rumbo a una nueva ciudad: Barcelona.
A 1000km de mi casa me formaría en BioReprogramación, aprovechando el desarrollo del máster para seguir sanando, gestionando y aprendiendo.
Mi intuición me guiaba a seguir. A no parar. Y eso hice. Mi interés desde pequeña por la sexualidad y las relaciones me llevó dos años a Málaga, al Instituto Andaluz de Sexología y Psicología. Aquí me formé en la conducta sexual de las personas así como en el tratamiento de los diversos trastornos sexuales. También aprendí sobre los vínculos afectivos en pareja.
Ya en casa de vuelta y con las ganas que me caracterizan, me formé en Coaching y Mentoring con la finalidad de adquirir más habilidades que puedan ayudar a mis pacientes.
Aún todavía sigo formándome dentro y fuera de terapia. Sigo convirtiéndome en paciente cuando a mi puerta llama algún signo de malestar. Sigo empapándome de información que me permita ser todavía una mejor terapeuta.
Pon el foco en las señales que tu cuerpo te da.
Con tus ganas de sanar, las herramientas que nos brindan la terapia y mi poder de intuición, conseguiremos llegar al final del proceso.